LOS SÍNTOMAS NEURÓTICOS DE LA EDAD EVOLUTIVA 2
LAS FOBIAS
La fobia es un miedo injustificado y no sostenido por una situación real de peligro, que despierta en el niño una intensa reacción de angustia contra la cual pone espontáneamente en movimiento recursos tranquilizadores de distinta naturaleza, con objeto de restablecer su propio equilibrio, que él ve comprometido.
Cualquier objeto o situación pueden tornarse “fobógenos” para el niño, aunque existen miedos que se presentan con mayor incidencia y distinta intensidad en ciertos periodos cruciales de la existencia. Típico es a tal respecto el miedo a los extraños en torno a los ocho meses, a los animales pequeños entre los dos y los tres años, al lobo entre los cuatro y cinco años, y a la muerte de la madre a edades preescolares.
En la literatura psiquiátrica infantil es muy conocido el caso del pequeño Hans, un niño de cinco años que súbitamente se niega a salir a la calle por miedo a que le muerda un caballo. La labor psicoanalítica hace que Hans entienda que su “miedo al caballo” es en realidad miedo al padre y al castigo que éste le impondrá por los deseos sexuales que siente por su madre.
Para vencer el miedo a la oscuridad y a la noche, el niño recurre al objeto “transicional” (un peluche, una muñeca, etc.).
COMO REACCIONA EL NIÑO A LA FOBIA
Un niño que, por ejemplo, sienta fobia por los animales pequeños se verá obligado a renunciar a todas las experiencias, incluso divertidas, que podrían exponerle al riesgo de encontrarse con uno de ellos. Así por ejemplo, no irá a jugar al jardín, no jugará con la tierra y la arena, no hará excursiones a la montaña o viajes o bien, si se ve totalmente obligado, utilizará un objeto contra las fobias, al que atribuirá poderes casi mágicos, o se refugiará en una actitud de omnipotencia o de negación, mostrando desprecio hacia el objeto temido.
La neurosis fóbica tiene su origen en un mecanismo de desviación, en virtud del cual se evita totalmente la auténtica raíz del conflicto, mientras, por otra parte, toda la peligrosidad y todo el carácter desagradable son atribuidos al objeto de la fobia, que se convierte de esta forma en enemigo y perseguidor.
La reformulación analítica del problema permite al niño devolver al objeto su verdadero significado real, privándolo en cambio de su significado simbólico, y afrontar directamente, para superarlos, los conflictos inconscientes y profundos.