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Boca y dientes
La masticación
ablanda los alimentos, la insalivación inicia el proceso
digestivo y la deglución permite que continúe.
Esófago.
El bolo alimenticio
pasa al estomago por el esófago.
Vesícula
biliar.
La vesícula,
almacena la bilis segregada por el hígado y la vierte en
el duodeno.
Estomago
En esta bolsa muscular
se mezclan ácidos con alimentos, que luego pasan al intestino.
Intestino delgado
En el se vierten las
secreciones alcalinas del páncreas y de la vesícula,
que descomponen las grasas y neutralizan los ácidos gástricos.
En el extremo superior ( duodeno ), los alimentos se mezclan con
dichas secreciones y son absorbidos en el resto del trayecto.
Intestino grueso.
En este termina la
absorción, sobre todo de líquidos, los residuos que
dan convertidos en heces.
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La interacción
de las bacterias y el azúcar u otros carbohidratos deteriora
el esmalte de los dientes y produce caries.
Las agruras se deben
a que el jugo gástrico refluye al esófago.
Los cálculos
biliares se deben a una alteración del metabolismo de las
grasas.
La irritación,
la infección y el exceso de ácido pueden causar dolor
y vómitos. Los irritantes el alcohol y el fumar agravan las
ulceras.
Si pasa demasiado ácido
al duodeno, tiende a causar indigestión y ulceras.
Las ulceras duodenales
se deben también al alcohol, al tabaquismo y al estrés.
Los cólicos intestinales son muy dolorosos.
La formación
de heces pequeñas y duras causa estreñimiento, malestar
y dolor.
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El comer pocos dulces
pegajosos y la buena higiene ayudan a prevenir la caries.
Las agruras se tratan
con antiácidos; es útil comer en cantidades moderadas.
Una alimentación
sana escasa en grasas animales, ayuda a evitar los cálculos
biliares.
Durante las recaídas
hay que evitar ciertos alimentos y bebidas y procurar no fumar.
Durante las recaídas
hay que evitar ciertos alimentos y bebidas y procurar no fumar.
El comer mucha fibra
vegetal aumenta el volumen de las heces y facilita la defecación.
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